viernes, 25 de mayo de 2012

Navarro Naysha

El Museo Pedro de Osma ha reubicado toda su colección en función del nuevo guión museográfico elaborado recientemente por el Doctor Jaime Mariazza y habiéndose hecho cargo de la museografía el Doctor Ricardo Estabridis.


La familia de Osma:

La familia de Osma es oriunda de Soria (la vieja Uxama), en Castilla y León, en donde también existe el Burgo de Osma. En la Catedral de dicha ciudad se encuentra el sepulcro de San Pedro de Osma. Es con don Gaspar de Osma y Tricio con quien se inicia en el Perú el linaje de la familia de Osma. Graduado en leyes, vino al Perú entre 1801 y 1804 ocupando cargos importantes. Contrajo matrimonio con doña Josefa Ramírez de Arellano y Baquijano, teniendo catorce hijos. Uno de ellos, Mariano, se casó con Francisca Pardo y Lavalle, siendo uno de sus hijos Pedro de Osma y Pardo, casado con Angélica Gildemeister y Prado, siendo sus hijos Angélica y Pedro de Osma Gildemeister.          





 Pedro de Osma Gildemeister :

Nació el 4 de Mayo de 1901 y falleció el 18 de septiembre de 1967. El Colegio de la Recoleta y la Universidad de San Marcos, en su facultad de Derecho, le tuvieron por alumno. Sin duda, su gran vocación eran las artes, a las que dedicó toda su vida. En su casa, sin las pretensiones de darle carácter de Museo, don Pedro mismo mostraba las importantes obras de arte que adquiría.
Pedro de Osma recorría cada sala, se detenía ante las principales obras e iba informando y contando anécdotas. Era un limeño con señorío. Su casa era punto obligado de encuentro cuando al Perú venían altos dignatarios e importantes personajes. Numerosos gobiernos le concedieron distinciones de alto mérito.





La Casa:

Ubicada en el antiguo y tradicional distrito de Barranco y bajo la sombra del ficus, se levanta la antigua residencia de la familia de Osma, encargada construir por don Pedro de Osma y Pardo. Se conserva de 1906 una elevación de la edificación, firmada por el Ing. Santiago Basurco. Son dos los edificios que componen la casa, uno principal y otro posterior y que era el comedor. Ambos edificios son afrancesados y eclécticos por momentos. Vitrales art nouveau, techos de metal, yeso labrado y arañas de cristal se lucen en sus más de diez salones. Los edificios están rodeados de jardines con esculturas de mármol y espacios marcados con palmeras y geranios. 



 

 
1. SALA DEL MANIERISMO El arte italiano que se desarrolló entre los años 1520 y 1600, es comúnmente denominado manierista debido a la particular manera de cada artista de expresarse a base de modelos cuyos cánones representan una reacción anticlásica que cuestionó la validez del ideal de belleza defendido en el Alto Renacimiento. Los patrones estéticos y las reglas de composición con sus componentes de orden y perspectiva que había interesado a los maestros del siglo XV, fueron transformados mediante la alteración de las normas, medidas y proporciones que hasta entonces habían regido la producción plástica. Esta tendencia, que aparece claramente en las pinturas que Miguel Angel hizo en la bóveda de la capilla sixtina (1508-1512) se acentuó después de la muerte de Rafael, ocurrida en 1520, etapa en la que coincidentemente factores extra artísticos como los descubrimientos geográficos, la comprobación de la redondez de la tierra, el cisma creado por Lucero y su doctrina protestante o el saco de Roma de 1527, entre otros factores, contribuyeron a desestabilizar el orden imperante y a crear un clima de crisis que se reflejó en las artes a través de los cambios citados. 

 


2. SALA DE ADVOCACIONES MARIANAS Ninguna imagen del repertorio cristiano ha congregado en torno suyo a una multitud tan grande de seguidores como la Virgen María. A ello ha contribuido en gran medida su propia leyenda que ha movido a compasión y admiración a los devotos del mundo entero quienes ven en ella al personaje celestial más cercano a las emociones humanas. Su papel de redentora y protectora propició un culto extendido en pueblos y regiones, acrecentado a través del tiempo. El arte de las catacumbas nos ofrece la primera de sus imágenes que la presenta en su función simbólica de alimento espiritual mediante la creación de un tema conocido como la Virgen de la Leche. A partir de allí se suceden diversas formas de representación plástica donde cada una alude a un concepto encomiástico que se concretiza con atributos, signos y símbolos que acompañan a la imagen y en los que se manifiesta la fe popular. 

 


 3. SALA DE ANGELES Y ARCANGELES De acuerdo a la mitología cristiana, los ángeles y arcángeles son miembros de la corte celestial encargados, los primeros, del cuidado de los hombres y, los segundos, de servir como mensajeros de Dios cuyas órdenes cumplen obedientemente. Estos últimos poseen un carácter polarizado que la fe popular y los místicos medievales acentuaron al contraponer a su esencia el carácter violento que sus respectivas misiones exigen, como son, por ejemplo, la expulsión de Adán y Eva del Paraíso o la lucha contra las fuerzas demoníacas. Otros pasajes bíblicos acentúan igualmente estos rasgos. Los concilios de Roma, en el año 745, y el de Aquisgrán, en el año 788, reconocieron en las figuras de Miguel, Gabriel y Rafael a los únicos arcángeles del credo cristiano y, en tal virtud, fueron incorporados al repertorio de imágenes sagradas de la Iglesia, individualizados por sus nombres, por sus leyendas y atributos iconográficos respectivos. 

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 4. SALA DE ESCULTURAS La escultura es uno de los grandes rubros de acción del arte virreinal peruano donde se revela la enorme influencia que ejerció la estética barroca sevillana, cuyos modelos arquetípicos de fe y devoción popular fueron emulados y reelaborados por los artífices americanos. El desarrollo de nuestra escultura se halla ligada a nombres populares en la historia del arte hispánico como Martínez Montañés, Gregorio Fernandez, Juan de Mesa o Pedro de Mena y es bien conocido el hecho que algunos de ellos trabajaron para Lima cumpliendo encargos de casas religiosas de esta ciudad, pues los monasterios limeños más importantes y ricos, como el de la Inmaculada Concepción o el de la Encarnación, solían contratar directamente con los artistas la realización de obras, e igualmente, muchos artistas españoles solían exportar sus trabajos al mercado peruano. De esta manera, desde fines del siglo XVI el influjo flamenco dio su lugar a la moda española, cuya vertiente sevillana sería decisiva en la conformación del gusto escultórico de los principales centros artísticos del virreinato.

 


 5. SALA DE ALEGORÍAS La alegoría es un lenguaje asociativo e indirecto que alude a un concepto abstracto cuya concreción se logra mediante el uso de atributos iconográficos, figuras humanas, animales o plantas. Este concepto suele ser un conocimiento o una idealización del grupo y, por lo general, está vinculado a una escala de valores morales que norma su vida en sociedad. Así, la justicia, el amor o la muerte, por ejemplo, se han simbolizado tradicionalmente con una balanza, con flechas o mediante una guadaña, respectivamente. Esta manera de transmisión de pensamientos es frecuente en el arte occidental desde la antigua Grecia y se enriqueció mucho más con los contenidos cristianos que se manifestaron, primero, a modo de metáforas como parte de la retórica evangelizadora y, luego, como formas visibles donde ciertas ideas como la virtud, el vicio, el pecado y otras adquirieron su representación definitiva en los programas iconográficos medievales. 

 


 6. SALA CUSCO XVII Si bien la pintura cuzqueña recibió su aliento fundacional por parte de los pintores italianos que llegaron en el último cuarto del siglo XVI, será con la influencia del arte de Flandes y de España con las que concretará su desarrollo y consolidará su madurez formal, ornamental y expresiva. La pintura del siglo XVII en Cuzco estuvo dominada por las preponderantes figuras de Diego Quispe Tito y Basilio de Santa Cruz Pumacallao, quienes llenaron la mayor parte del siglo con sus composiciones en las que observamos diferentes ascendientes. La modalidad flamenca seguida por el primero y el gusto por lo español que manifiesta el segundo, son elementos que monopolizaron la producción local. Otros pintores, como Juan y su hijo José Espinoza de los Monteros y su taller, siguieron inicialmente ambas corrientes hasta alcanzar un estilo propio a fines de dicho siglo. 

 


 7. SALA CUZCO XVIII El siglo XVIII en el Cuzco está caracterizado por una dinámica actividad de los talleres donde la pintura devocional alcanzó un alto nivel de calidad gracias a la habilidad de maestros como Marcos Zapata, Basilio Pacheco o Mauricio García. En la mayor parte de los cuadros, se hace evidente un creciente gusto de la clientela local por el uso del dorado como un rasgo de culto y decoración. La presencia del oro en los lienzos religiosos está fundamentada no solo por las preferencias del mercado colonial sino también en la carga simbólica que este material tenía en la región desde tiempos prehispánicos que no difiere en mucho del significado que a la luz dorada se le otorga en la tradición cristiana, como forma retórica de representación de ciertas figuras celestiales. 



 




 8. SALA DE RETRATOS La producción de pinturas estuvo dedicada en su mayor parte al género religioso por constituir éste una herramienta didáctica y un recurso mnemotécnico para preservar en la memoria colectiva las enseñanzas de las historias sagradas, de donde procedía la escala de valores de la sociedad colonial. Sin embargo, los asuntos profanos no fueron ajenos a nuestros pintores y es así que las noticias documentales que conocemos y los pocos cuadros de este tipo que han llegado hasta el presente, nos muestran diversos pasajes mitológicos, vistas de batallas, escenas cortesanas y otros que fueron favoritos de la clientela citadina, especialmente en las ciudades de Cuzco y Lima. De éstos, el más popular fue, sin duda, el retrato, género que muchos de nuestros pintores cultivaron y en el que pusieron lo mejor de su experiencia y habilidad. 

 


 Mobiliaria: 

 El Museo Pedro de Osma posee una variedad de muebles virreinales y republicanos, Armarios, mesas, bargueños, baúles de cuero, entre otros. Exclusiva es la colección de variados muebles enconchados (madera con incrustaciones de nácar y carey), distinguiéndose un mueble contador de tres cuerpos. Todos acabados en finas maderas naturales o policromadas y otros con pinturas bien logradas. 

                       



 Textiles: 

 Hay un grupo de alfombras peruanas, destacándose una proveniente de Cajamarca. La colección de ornamentos sagrados es amplia: capas pluviales, casullas, estolas, frontales para andas procesionales o para altar. Una dalmática catalogada como del siglo XVI para misa de difunto lograda en terciopelo negro e hilos de plata reviste gran interés. 

               


 Grabados: 

 En este rubro el Museo Pedro de Osma conserva una selecta colección de grabados peruanos y europeos. Siendo los principales: San Martín de Porras en su enfermería ( siglo XVII ) 
 Juan Bernabé Palomino – Genealogía de los Incas 


                   

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